
El encargado de realizar la película 22 del 007 dio un paso al costado y muchos para atrás.
Ya anunciaron el Bond 22. Ya dijeron que Daniel Craig iba a protagonizarla. Ya tienen fecha de estreno para 2008. Ya están vendiendo espacios de publicidad y hablaron con los realizadores de efectos especiales. ¿Qué falta entonces? Pues bien: falta una historia que contar, un guión que la organice y, básicamente, un director.
Sí, claro: deben de haber leído por ahí que la iba a dirigir Roger Michell, el de Un amor en Notting Hill (vaya acierto de cast...). Pero el hombre dijo que no debido a "diferencias creativas". Que es el eufemismo para "a mí ningún productor me dice dónde tengo que poner la cámara ni qué escenas tengo que filmar por contrato, joder".
Pero para qué peocuparse: la cantidad de directores en paro es abrumadora y cualquiera puede dirigir estos films ¿verdad? Vamos, que James Bond es buen negocio: cuatro escenas de acción largas, un par de chicas lindas y bien dispuestas, unos cuántos autos hechos tortilla y a festejar a la tasca.
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