
Presentó World Trade Center en Nueva York y la película dejó a todo el mundo mudo.
Se jugaba demasiado Oliver Stone con World Trade Center, el segundo film (United 93 es el primero) sobre los atentados del 11-S. Demasiado, porque muchos aún dicen que es "demasiado pronto" para ver esas cosas. Aparentemente no: la crítica que ya publicó reseñas del film -entre ellas, cuatro páginas completas del semanario Newsweek- alaba la manera como el polémico realizador de JFK, Nixon y Comandante se acercó al asunto.
Es que aquí no hay política (es raro...¿se puede hablar del 11-S como algo esterilizado de política?) sino hombres comunes metidos en una circunstancia extraordinaria. En este caso, dos bomberos que, tras entrar a rescatar personas de una de las torres, quedan atrapados por casi 24 horas en los cimientos al colapsar los edificios. Se salvan (apenas) y la historia es de heroísmo y esperanzas. Parece que eso es lo que quieren ver los americanos y que al film le va a ir muy bien, astutamente estrenado a casi un lustro de los atentados. Que eso queremos, caramba, inspiración, y nadie que nos diga que ese atentado infame derivó en una guerra injusta (pero quién es uno para decirlo, además). Aplausos para Stone, que se queda, como siempre, de piedra.
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