Es así, amigos: a pesar del gran éxito de Arthur y los Minimoys, su última película, un cuento infantil faraónico que asocia cine de acción en vivo con animación 3D, la última moda, Luc dice que ya no rodará más. Es que el film le ha costado mucho. Totalmente filmado en Francia con un presupuesto de 65 millones de euros, se hizo en cinco años con un equipo de 700 personas, algo inusual en el cine galo. Pero sabemos que a Besson le gustan las grandes empresas...
¿La novedad? Luego de su paso por los Estados Unidos, Besson decide filmar sus propios cuentos, una serie de libros que creó con el dibujante Patrice Garcia y su esposa Céline, artista plástica. Todo un éxito asegurado, al menos en tierra de Asterix: los cuatro tomos que componen la saga ya se vendieron en más de un millón de ejemplares y fueron traducidos a 34 idiomas... (¿Alguien dijo El Señor de los Anillos?)
Son los niños franceses los que leen, pero los protagonistas del film son norteamericanos, o al menos angloparlantes: Freddie Highmore (el fascinante héroe de la gran Charly y la fábrica de chocolate, de Tim Burton) y la ex woodyallense Mia Farrow, quien interpreta a su madre.
Para la animación 3D Besson apeló al francés Pierre Buffin, colaborador en La ciudad de los niños perdidos, El club de la pelea y Matrix. Las secuencias live, que pretenden reconstruir el universo del pintor (estadounidense) Norman Rockwell, fueron rodadas todas en Normandía, aunque la historia transcurre... en un pueblito de los Estados Unidos.
Besson concibió el proyecto como una trilogía y declara que el todo marca, para él, "el fin de un ciclo". Aunque, euros y dólares embolsados de por medio, nada es definitivo. Luc, un pie en Francia, otro en Estados Unidos, asegura: "Ya no tengo ganas ni necesidad de filmar, pero si mañana alguien me trae un guión estupendo, lo haré". Lo que se dice un hombre de convicciones.

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