
Pero no quería.
Hace unos meses, la ex Spice Girl Melanie B (o la única vocalista negra de la historia que no tenía ni voz ni carisma), dijo que estaba embarazada de un niño cuyo padre era, ni más ni menos, el señor comedia, Eddie Murphy.
Murphy utilizó la televisión británica para decir que a) no sabía, b) no tenía nada que ver, y c) ni que le pagaran se casaría con la susodicha Melania. Esto desató una verdadera batalla de histerias que recordaba la década de oro en la carrera murphyana, la de los 80, cuando todavía eran negocio Dallas y Dinastía.
Pues bien, lo que no había en los 80 (o no tan baratos) era análisis de ADN. Una pequeña muestra de sangre del comediante y ¡presto! resulta que sí es el padre de la adorable criatura. Que ahora tendrá un hogar y un papacito arrepentido. O muchos millones.
No, tendrá muchos millones, nada más.
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