
Es hora de que los museos sean serios.
El señor Bruce Willis donó mucho del atrezzo de La jungla de cristal al Museo Smithsoniano de Washington, una de las grandes atracciones de la capital estadounidense. También donó elementos de otras películas: está bien, es promoción y Willis está por estrenar la nueva entrega de la serie del policía John McClane.
Es hora de decirlo: basta de Velázquez, Da Vinci y esas esculturas sumerias que no sabemos a quién representan. Es hora de colmar nuestras salas de arte con ítems como:
-El seis tiros de John Wayne.
-El corpiño de Marilyn Monroe.
-Gotas de sudor de James Stewart (eso bien podría ponerse en una iglesia a modo de reliquia; ¿qué tal la Sagrada Familia?)
-El sombrero de Humprey Bogart.
-La cabeza de Godzilla.
-La mano de King Kong.
-La botella de bourbon de John Ford.
-El audífono de Luis Buñuel.
Vamos, que eso sí que es arte.
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