
Dicen que con uno solo no alcanza.
Seguramente lo piensan, aunque no lo digan: el cine está demasiado superpoblado de superhombres que hacen supercosas y terminan superaburriendo. Ya saben: esos hombres de mallas ajustadas siempre logran salvar al mundo al final y además quedarse con la chica.
¿Qué queda entonces? Pues comenzar a hacer lo mismo que las editoriales del género hicieron en los 60: juntar de a dos o más supertipos. Por eso el proyecto actual de Warner Bros. es Liga de la Justicia, donde aparecerán por lo menos seis de los más conocidos de estos personajes -y aclaran- incluyendo a Superman y Batman.
Ya hay un primer guión listo, un presupuesto aceptado, y sólo esperan que la próxima Batman de Christopher Nolan (2008) y la próxima Superman de Bryan Singer (2009) sean buenos negocios como para que tal inversión tenga sentido.
Como verán, en todo este post no hemos hablado ni-una-sola-vez de cine, sino sólo de negocios. Los superhéroes son las hadas de hoy, cuando los verdaderos superpoderosos del mundo detentan el poder económico matando millones de hambre y miseria. No existen y por eso los ponen en pantalla: para que nos convenzamos de que la única manera de lograr un mínimo de justicia es siendo mucho más que un ser humano.
Superpoderosos del mundo, uníos: no tenéis que perder salvo vuestras capas.
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