
Lo que Harry Potter nos dejó.
La historia es así: Alex Rider es el adolescente espía que protagoniza una serie de populares novelas inglesas para jovencitos. Y ahora que Harry Potter es un éxito iconmensurable, los productores británicos han rebuscado en este James Bond adolescente la posibilidad de una nueva franquicia de éxito.
El elenco parece elegido con tal fin: alguien de Star Wars (Ewan McGregor), alguien de Harry Potter (Robbie Coltrane), alguien de El Señor de los Anillos (Andy Serkis), alguien de Piratas del Caribe (Billy Nighy), alguien de Sin City (Mickey Rourke). Y un jovencito que busca convertirse en estrella (Alex Pettyfer).
Imaginan bien si creen que este desfile de tapas es una película de receta, insatisfactorio y que no logra jamás despertar el mínimo de empatía necesaria con sus personajes o situaciones como para que algo de lo que sucede en pantalla nos importe. El film no es más que la imaginación desbocada de un niñato muy burgués que sólo quiere máquinas veloces, chicas lindas y que todo el mundo lo vea como héroe. Aburridísimo.
Dirigió el muy mediocre Geofrrey Sax, alguien que luego de hacer una execrable versión de Othello (con Kenneth Brannagh como un Yago más que pedante) derivó hacia estas películas parasitarias del éxito de otras películas.
Sí, no faltan niños. Hay que ver si suficientes para llenar las salas.
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