
Cierto "movimiento" del público preocupa a las majors.
Es la temporada de avidez por las grandes recaudaciones. Películas de monstruosos presupuestos hacen estragos acaparando muchas, demasiadas pantallas en todo el mundo. Y necesitan recaudar mucho muy rápido. Hasta el año pasado exactamente, la mayor parte del dinero provenía del propio mercado estadounidense. Pero acaba de surgir un enorme problema.
Este año, los megaultrarrecontratanques se "caen" en una semana de la primera posición de la taquilla norteamericana. Y la mayor parte de la recaudación -a pesar de los impuestos y cosas similares que cobran los estados- se está haciendo fuera del país.
¿Qué implica ésto? Pues varias cosas: que la presión por "instalar marca" en los mercados periféricos del Imperio (con complicidad de los estados nacionales) dio sus frutos y el mandato de Hollywood hoy es más aplastante que en la mejor época de los Grandes Estudios. Pero también hay que decir que en la periferia, la concertación de fechas de estreno mata los estrenos nacionales, con lo cual los tanques tienen menos competencia (es lo único que se puede ver, digamos). El "boca a boca" funcionó mucho peor con Piratas 3 y Hombre Araña 3 que con los capítulos anteriores. En algunos casos no se caen porque se las mantiene artificialmente.
Pero también que el público de los Estados Unidos se está comenzando a cansar de sagas o series que no terminan nunca y que llegan a un tercer film agotadas, sin sorpresas, con la única mirada puesta en seguir ordeñando la vaca de la leche de oro.
Así que estamos en un momento más que interesante, un momento que puede decidir qué va a pasar en el futuro. Terminadas varias "series", Hollywood tiene que crear nuevas marcas. ¿Podrá? Si fracasa, la inflación de presupuestos puede llegar a su fin y una nueva manera, más libre -y más auténtica- de hacer cine puede llegar a triunfar.
O bien puede que esas superproducciones sean cada vez menos pero cada vez más monopólicas, y no permitan a los cines nacionales exportarse a otros países (para que las salas queden en manos de Hollywood y algunas películas de cada país, exclusivamente). Así, de paso, moldear una manera única de ver cine.
No sé por qué, pero me parece que llegó la hora de pelear por la diversidad cultural no nacionalista. ¿Qué dicen?
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