
Era hora.
El hombre a quien todos saludaron durante décadas como el bufo más inteligente del cine estadounidense, y luego como una luminaria de la cultura, finalmente ha decidido dejar por un tiempo (poco) el cine -que viene malo últimamente- y dedicarse, sí, a la alta cultura: Woody Allen dirigirá una ópera.
Y no, no será una parodia (leed Cómo acabar de una vez por todas con la cultura, Tusquets lo tiene editado). Será el régisseur, en California (lugar que odia) de una puesta para el tenor Plácido Domingo, director de la Opera de Los Angeles que, cordialmente, lo invitó a hacerlo.
"Realmente -dijo Allen- no tengo la menor idea de lo que estoy haciendo, pero eso nunca me impidió abocarme con entusiasmo a algo". Ved de nuevo Scoop o Match Point o Melinda y Melinda...es verdad, hace tiempo que no tiene demasiada idea de lo que está haciendo. Esperemos que vuelva a aprenderlo.
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