
El tema bien tratado.
En la Argentinal la cuestión de los desaparecidos dio origen a una miríada de pésimas películas casi de explotación donde un montón de animales torturaban a pobres muchachos. O bien a películas de denuncia que denunciaban la incapacidad de sus autores para encuadrar una imagen.
Con estos precedentes, son muy pocas las ocasiones en que el cine pudo llegar a calar en el hueso de ese drama del siglo XX. Garage Olimpo y Crónica de una fuga, películas que quizá recuerde el usuario, son centrales para comprender la cuestión más allá de algunos logrados documentales.
Cautiva cuenta la historia de una joven que descubre que es hija de desaparecidos. Pero en lugar del efectismo periodístico de aquella antigua (y olvidada, a pesar del Oscar) Historia Oficial, aquí el film se concentra en los personajes, en los medios tonos, en tratar de capturar la verdad que se esconde en los pliegues del drama. Verdad humana y rica, esa que refiere tanto a la Esma como a Auschwitz o a Darfur. Las actuaciones precisas y sin desbordes de Bárbara Lombardo (bellísima, además) y de Hugo Arana logran que esta ficción vaya más allá del contexto político y nos emocione con rostros humanos.
Y si queréis, vedlo como melodrama o como drama a tope, sin pensar en la historia o la Historia (oficial o no). Funciona y demuestra la universalidad del cine.
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