No sería ético. No deberíamos decir que se trata de un film muy entretenido. Tampoco que demuestra que la mayoría del material escrito por Rowling es bastante irrelevante. Tampoco que hay algunas pocas vueltas de tuerca pero que nos causan un enorme problema: visto lo que pasa aquí, es poco lo que nos interesa el film que se interpone entre La Orden del Fénix y el último episodio.
Que los actores ingleses son buenos cuando no hacen teatro y se toman sus roles en serio. Eso no hay que decirlo, claro, porque aquí no siempre sucede. Y que Daniel Radcliffe merece que alguien haga algo por él en el futuro que logre desencasillarlo de la historia ésta del niño-púber-adolescente-joven mago en escuela inglesa.
Bueno, todo eso lo diríamos si fuera ético hacerlo. Y como no lo es lo callamos.

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